Psicólogo debatiendo 5 mitos de la psicología

Escrito y revisado por Iván Gálvez González (Psicólogo colegiado núm.. 32293)

Introducción

Los mitos de la psicología acostumbran a colarse en muchas conversaciones cotidianas. A menudo, cuando alguien escucha la palabra “psicólogo”, piensa en locura, consejos rápidos o en sesiones interminables de sofá y diván. Sin embargo, la realidad está muy lejos de esas ideas que, durante años, han alimentado estigmas y falsas creencias.

En este artículo quiero invitarte a acompañarme en unas conversaciones imaginarias con un psicólogo —conmigo mismo, en realidad— para desmontar esas frases que todavía escuchamos en la calle, en la sobremesa con amigos o incluso dentro de nuestra propia familia.

La psicología es una ciencia, y el papel de un psicólogo no es juzgar ni dar recetas mágicas, sino acompañar, comprender y ofrecer herramientas para que cada persona pueda vivir con mayor equilibrio y bienestar.

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Nos resulta fácil entender que alguien con ansiedad, depresión o un trastorno de conducta alimentaria puede requerir un psicólogo. Ahora bien, ir a psicoterapia puede ser mucho más que eso. A veces acudimos por una crisis vital, otras veces por dificultades en nuestras relaciones, por que queremos romper nuestros patrones de conducta, o bien porque necesitamos aprender el manejo del estrés o incluso porque no sabemos manejarnos con el perfeccionismo.

A continuación, recorreremos juntos cinco de los mitos más frecuentes sobre los psicólogos, contados en forma de diálogo cotidiano. Porque a veces, la mejor manera de explicar lo que hace un psicólogo es mostrando lo que no hace.

Mitos de la psicologia, primer acto: “Un psicólogo da consejos”

El siguiente ejemplo es un clásico. Un amigo le pregunta al otro (el psicólogo) como salir de la situación angustiante que está atravesando. Y esto va así:

Amigo del psicólogo:

Tío, no aguanto más… estoy fatal con mi pareja. No paramos de discutir, siento ansiedad todo el día, no duermo bien. Dime, ¿Qué hago? Tú eres psicólogo, seguro que tienes la solución.

Psicólogo:

Entiendo lo que me cuentas, y veo que lo estás pasando mal. Pero como psicólogo, mi papel no es decirte “haz esto” o “deja de hacer aquello”. Eso sería darte un consejo rápido… y ya sabes que los consejos, incluso los bienintencionados, a veces no encajan con lo que la persona necesita.

Amigo del psicólogo:

Ya, pero necesito que alguien me diga qué hacer… quiero dejar de sentirme así.

Psicólogo:

Claro, lo que buscas es aliviar esa angustia. Y eso tiene todo el sentido. Pero fíjate: si yo te dijera “déjala” o “hablad más” estaría reduciendo tu situación —que es compleja y personal— a una receta de café de sobremesa. El trabajo de un psicólogo no va de dar respuestas cerradas, sino de ayudarte a que tú mismo explores lo que sientes, entiendas qué está pasando y encuentres tus propias decisiones.

Amigo del psicólogo:

Entonces… ¿un psicólogo nunca da consejos?

Psicólogo:

Lo que hacemos no son consejos como los que te daría un colega. Son guías, estrategias, ejercicios y preguntas que te ayudan a ver nuevas perspectivas y a gestionar lo que sientes. Si quieres trabajarlo de verdad, lo adecuado es iniciar un proceso de psicoterapia. Ahí sí tendrás un espacio seguro para ordenar tus emociones y tomar decisiones más conscientes.

Reflexión:

Una de las ideas más extendidas sobre la psicología es pensar que el trabajo del psicólogo consiste en dar consejos. Como si fuese un amigo sabio que te dice qué hacer en cada momento. Sin embargo, la realidad es muy diferente: un psicólogo no está para decidir por ti, sino para acompañarte en tu propio proceso.

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Mitos de la psicologia, segundo acto: “Si el psicólogo no lo ha vivido no podrá ayudarme”

En este caso, la vecina del psicólogo pone en duda que un profesional pueda ayudarle sin haber vivido lo que ella está viviendo. Veámos: 

Vecina del psicólogo:

Mira, te soy sincera. No creo que un psicólogo pueda ayudarme con mi depresión. Si no lo ha vivido, cómo va a entender lo que me pasa?

Psicólogo:

Es lógico que lo sientas así. Cuando uno sufre, parece que solo quien ha estado en el mismo lugar puede comprender de verdad la experiencia. Pero fíjate: mi trabajo como psicólogo no depende de haber pasado por lo mismo, sino de conocer cómo funciona la mente y cómo acompañar a una persona en su proceso.

Vecina del psicólogo:

Ya, pero si no sabes lo que es… ¿cómo vas a saber qué decirme?

Psicólogo:

Lo que sé es cómo se generan los pensamientos que alimentan la depresión, qué técnicas ayudan a regular la ansiedad, cómo acompañar la tristeza sin que te inunde. Igual que un médico no necesita haberse roto una pierna para saber cómo curarla, un psicólogo no necesita haber vivido cada situación para ayudarte a gestionarla.

Vecina del psicólogo:

Entonces, ¿me vas a entender aunque no lo hayas vivido?

Psicólogo:

No voy a suponer que tu experiencia es igual a la mía. Lo que hago es escucharte con atención, comprender lo que sientes y aplicar herramientas basadas en la evidencia científica para que puedas encontrar alivio y avanzar. Tu vivencia es única, pero el proceso para acompañarte tiene una base que funciona.

Reflexión

Un error muy común es pensar que, para que un psicólogo pueda ayudarte, debe haber pasado exactamente por lo mismo que tú. Como si solo alguien que hubiera vivido una ruptura, una depresión o un duelo pudiera comprenderte. 

La realidad es que el psicólogo no trabaja desde su experiencia personal, sino desde un conocimiento profesional de cómo funcionan las emociones, la conducta y los procesos humanos. Esa distancia es, de hecho, lo que le permite acompañar de manera objetiva

Mitos de la psicología, tercer acto: “Sólo con ir al psicólogo ya me siento mejor”

Aquí otra de esas conversaciones con el psicólogo de turno tratando de arrojar algo de luz al asunto, esta vez, con un cuñado de por medio:

Cuñado del psicólogo:

He decidido empezar terapia, pero la verdad estoy frustrado. Ya llevo dos sesiones y sigo igual. ¿No se supone que con ir al psicólogo uno empieza a sentirse mejor?

Psicólogo:

Entiendo tu frustración. Es normal esperar resultados rápidos, sobre todo cuando lo estás pasando mal. Pero la psicoterapia no funciona como una varita mágica: no se trata solo de venir aquí y hablar.

Cuñado del psicólogo:

Entonces… cuándo voy a empezar a notar cambios?

Psicólogo:

Eso depende de varios factores: del tipo de dificultad que estés trabajando, de tu implicación fuera de las sesiones y de la constancia en el proceso. En consulta explorarás lo que te ocurre y tu psicólogo buscará herramientas; pero lo más importante es cómo aplicas esas herramientas en tu día a día.

Cuñado del psicólogo:

O sea, que no basta con sentarme de mi psicólogo y contar mis problemas.

Psicólogo:

Exacto. Un psicólogo puede guiarte, darte estrategias y acompañarte, pero el cambio real ocurre cuando pones en práctica lo trabajado fuera de la sesión. La psicoterapia es un trabajo en equipo: tú y el psicólogo colaboráis, y tú llevas la parte más importante.

Reflexión

Muchas personas creen que basta con acudir a la consulta de un psicólogo para empezar a sentirse bien de inmediato. Como si el simple hecho de ir a terapia fuese mágico. La realidad es que la psicoterapia no es un acto pasivo, sino un proceso activo que requiere compromiso, práctica y tiempo. Ir al psicólogo no es como tomarse una pastilla: es un trabajo conjunto en el que la persona es la protagonista de su propio cambio.

Mitos de la psicologia, cuarto acto: “Ir al psicólogo es de locos”

Una compañera de clase en el instituto se dirige a nuestro colega el psicólogo acerca de lo que asocia con la psicología en estos términos y la conversación transcurre así:

Compañera:
Yo lo tengo claro: nunca iría a un psicólogo. Ir al psicólogo es para personas con problemas serios o traumas.

Psicólogo:
Curioso que lo digas. ¿Sabías que la mayoría de las personas que van a un psicólogo no tienen ningún problema grave o grandes traumas?

Compañera:
Ya, pero a ver, yo estoy bien… si yo digo que voy al psicólogo, la gente pensaría que estoy fatal.

Psicólogo:
Eso es porque todavía se arrastra mucho estigma. Pero fíjate ¿cuántas personas de tu entorno toman o han tomado medicación para la ansiedad en algún momento de la vida?

Compañera:
Pues sí, conozco unas cuantas personas. Yo misma las tomé cuando me separé, y después de dejarlas, volví en un par de ocasiones. Pero vamos, te las tomas una temporada y lista.

Psicólogo:
Y ahí está la clave. Acabas tomando un medicamento para dejar de tener los síntomas de ansiedad o depresión, pero no estás atendiendo la raíz del problema. La psicología puede ayudarte a transitar un periodo doloroso como es la ruptura que describes, pero también a transitar o superar situaciones de crisis vital, estrés, o incluso dificultades en tus vínculos de pareja, familiar o de amistad.

Compañera:
Mmm… nunca lo había pensado así. Yo lo he atribuido siempre a casos excepcionales. Al final, si ya tienes una pastilla que te hace sentir mejor…

Psicólogo:
Si, los medicamentos te pueden hacer sentir mejor, pero resuelven poco. Además, otro de los grandes mitos es que tenemos que estar bien siempre. Estar “mal” o sufrir ciertos síntomas para mi es una señal de que debemos atender algo, y si no lo hacemos ahora, te esperará de nuevo a la vuelta de la esquina.

Compañera:
Vale… entonces tu quieres decir que sería más bien como una forma de prevención, ¿no?

Psicólogo:
Bueno, más o menos. Si a ti te sirve verlo así, ponle prevención. Como yo lo veo es más bien afrontar una dificultad.

Reflexión

Durante mucho tiempo, se ha asociado la figura del psicólogo únicamente con “trastornos mentales graves”. De ahí nace la frase “ir al psicólogo es de locos”. Este estigma ha hecho que muchas personas retrasen pedir ayuda, como si reconocer que necesitan apoyo fuese un signo de debilidad o una etiqueta negativa. 

Hoy sabemos que acudir a un psicólogo es un signo de salud: significa ocuparse de uno mismo y cuidar la mente del mismo modo que cuidamos el cuerpo. 

Mitos de la psicologia, quinto acto: “No creo en los psicólogos”

Y aquí viene la que más me duele. Por que si, aún a día de hoy escucho de tanto en tanto esto de “no creo en los psicólogos”:

Primo:
La verdad… yo no creo en los psicólogos.

Psicólogo:
Curioso, ¿sabes? A veces se habla de la psicología como si fuera una religión, en la que hay que “creer” o no. Pero en realidad, la psicología no funciona con fe, funciona con ciencia.

Primo:
¿Ciencia? ¿De verdad hay pruebas de que sirve?

Psicólogo:
Claro. Existen decenas de corrientes de terapia que han sido investigadas durante años, con miles de estudios que muestran cómo ayudan a reducir la ansiedad, superar depresiones, mejorar relaciones o manejar el estrés. No depende de creer, sino de aplicar herramientas que funcionan y adaptarlas a cada persona.

Primo:
Entonces no es cuestión de fe, sino de resultados…

Psicólogo:
Exacto. Igual que no tienes que “creer” en un antibiótico para que haga efecto, tampoco necesitas “creer” en la psicología. Lo que necesitas es implicarte en el proceso y trabajar con tu psicólogo para que el cambio sea posible.

Reflexión

La psicología no es una creencia: es una disciplina científica que ofrece estrategias probadas para mejorar el bienestar y afrontar los retos de la vida. No se trata de creer, sino de participar activamente en un proceso respaldado por la evidencia.

Conclusión

Hablar con un psicólogo no es un signo de debilidad ni de locura, tampoco se trata de consejos rápidos ni de fórmulas mágicas. Como hemos visto en estas conversaciones, la psicología es un espacio de acompañamiento donde se trabaja con ciencia, escucha y herramientas que ayudan a comprendernos mejor y a afrontar la vida con más recursos.

Romper con los mitos sobre los psicólogos es también una forma de cuidarnos: cuanto menos estigma y más claridad tengamos, más fácil será pedir ayuda cuando la necesitemos. Al fin y al cabo, cuidar de la salud mental debería ser tan natural como cuidar del cuerpo. Y si alguna vez te has planteado si ir al psicólogo “es para ti”, quizá la respuesta sea más sencilla de lo que parece: sí, porque todos podemos beneficiarnos de conocernos mejor y aprender a vivir con mayor equilibrio.

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Publicado por Iván
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Soy Iván Gálvez, psicólogo y terapeuta Gestalt y te ofrezco mi acompañamiento en tu proceso de crecimiento personal. Te brindo mis servicios con el propósito de ayudarte a vivir con mayor plenitud y satisfacción, desde el compromiso con la honestidad y el respeto.
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