Escrito y revisado por Iván Gálvez González (Psicólogo colegiado núm.. 32293)
La ansiedad es uno de los problemas de salud mental más recurrente y por tanto, requiere que le pongamos especial atención a este asunto ya que, genera mucho sufrimiento. Según la Confederación Salud Mental España, “EL 6,7% de la población de España está afectada por la ansiedad, exactamente la misma cifra de personas con depresión. En ambas es más del doble en mujeres (9,2%) que en hombres (4%).”
La ansiedad se trata del problema de salud mental más frecuentemente registrado, que aparece en el 88,4‰ de las mujeres y en el 45,2‰ de los hombres. En este artículo quiero hablarte de la ansiedad y del aporte de la Terapia Gestalt en psicoterapia para el abordaje de este problema. Así mismo, te dejo este otro enlace en el que te doy el enfoque de tratamiento desde la Psicología.

Índice de contenidos
Qué es la ansiedad y por qué se produce
En primer lugar, cabe destacar que la ansiedad es una respuesta adaptativa, es decir, es una respuesta normal y todas las personas la experimentan en algún momento. Ahora bien, merece la pena diferenciar la ansiedad como respuesta adaptativa de los rasgos de personalidad ansiosa y los trastornos de ansiedad. Habitualmente confundimos ansiedad y estrés por su similitud ya que ambas son respuestas de activación. A grandes rasgos, las principales diferencias entre ansiedad y estrés son las siguientes:
- El estrés es una respuesta a una amenaza conocida y suele ser una respuesta a corto plazo. Nos puede causar mal humor o irritabilidad, así como sensación de agobio o mareos. Esta respuesta puede cronificase cuando estamos afrontando estresores constantes como una situación concreta en familia o en el entorno laboral. Aquí es cuando solemos confundir con la ansiedad.
- La ansiedad podría tener una causa desconocida o no fácilmente identificable y podría permanecer en el tiempo. Así mismo puede causar intranquilidad, nerviosismo, preocupaciones excesivas o temor.
Así pues, hablamos de ansiedad para referirnos a una respuesta de miedo o agitación que viene acompañada de preocupaciones y ciertas sensaciones físicas frente a algo que nos preocupa. El organismo se activa para prepararse frente a ese desafío o situación peligrosa. Se trata de una respuesta normal y que nos ayuda a prepararnos ante ciertos desafíos.
Como mencioné anteriormente, hay que saber que ciertos tipos de personalidad con rasgos ansioso, lo cual hace que sean personas con una mayor predisposición a experimentar la ansiedad. Estos rasgos de personalidad podrían tener una explicación genética pero también podrían ser debidos a factores del entorno durante el desarrollo de la persona. Alguno de los rasgos que podemos ver en las personas con personalidad ansiosa son el perfeccionismo, alto grado de preocupación por el entorno que perciben como amenazante, etc.
La ansiedad puede convertirse en un trastorno mental cuando esta aparece de forma recurrente, involuntaria y de manera intensa ante amenazas que bien pueden reales, remotas o incluso inexistentes.
Para el diagnóstico de este tipo de trastornos se hace uso de los criterios del manual DSM en combinación con los test psicométricos que ayudan a disponer de un diagnóstico que se irá siguiendo a lo largo del tratamiento.
Aunque debes tener en cuenta que el diagnóstico en si mismo «dice bien poco del problema» ya que, el problema de ansiedad de cada persona responde a la singularidad de sus procesos de aprendizajes y condicionamientos, por lo que, las etiquetas tienen poca utilidad terapéutica.

Causas y evolución de la ansiedad
La ansiedad como respuesta adaptativa se explica como una activación psicofisiológica del sistema nervioso central y del resto del organismo. Esta aparece en los momentos en que debido a una demanda del entorno debemos prepararnos. Por tanto, ante una evaluación cognitiva el organismo se pone en marcha y empiezan a actuar las distintas hormonas y neurotransmisores.
Así pues, la ansiedad aparece frente a esos desafíos que evaluamos como importantes. Esto es algo que variará en función de la persona, sus motivaciones, sus creencias, etc. En todo caso, podemos ver respuestas de ansiedad adaptativas (y por tanto saludables) ante eventos como un examen, una competición, una boda, etc.
Como te dije anteriormente, esta activación produce cambios en el organismo y esto es algo que podemos notar bien sea con el aumento del ritmo cardíaco, la agitación de pensamientos o incluso la sequedad en la boca.
Familiarizarnos con esta respuesta de ansiedad nos permitirá normalizarla y manejarnos mejor a medida que esta aparezca. Sobre todo, porque se trata de algo normal y que le pasa a todo el mundo.
En cuanto a los trastornos de ansiedad, parece que existen factores genéticos y ambientales que explican su aparición y los factores que predisponen su aparición serían eventos estresantes, problemas interpersonales, así como enfermedades físicas o problemas laborales. Así mismo, la ansiedad se va manifestando también de forma distinta en las distintas etapas vitales de la persona.
En este sentido, la adolescencia es una etapa que merece una especial atención. Se trata de una etapa de constantes cambios físicos y emocionales. El adolescente se enfrenta a una etapa de exploración constante que le lleva al desarrollo pero que igualmente le puede causar sufrimiento.
Así mismo, en la adolescencia se produce el fenómeno del síndrome de déficit de reforzamiento. Esto quiere decir que los adolescentes se aburren fácilmente y sienten la necesidad de explorar nuevos entornos, nuevos estímulos, lo cual puede ser también estresante y puede vivirse también como amenazador.
Para entender esto, si dejaste la adolescencia atrás, trata de recordar como fue esa primera vez que fuiste a una discoteca o tal vez a trabajar, o como fue la primera vez que tuviste intimidad sexual por primera vez, posiblemente lo recuerdes de una forma ambivalente, excitación, miedo, euforia, etc.
Los trastornos de ansiedad pueden volverse crónicos debido a eventos estresantes persistentes o patrones de pensamiento que generan miedo a los síntomas, creando un ciclo entre la ansiedad y el temor a experimentarla. Estos trastornos tienden a tener un curso prolongado con altibajos, siendo más fluctuantes en trastornos como la ansiedad generalizada, obsesivo-compulsivo y fobias infantiles.
Por qué «controlar» la ansiedad es una trampa
Cuando buscamos controlar la ansiedad, solemos querer decir: hacer que desaparezca. Y eso, paradójicamente, tiende a empeorarla.
Cuanto más intentas forzar que la ansiedad se vaya —distrayéndote, evitando las situaciones que la disparan, o tratando de pensar de otra forma— más señales le mandas a tu sistema nervioso de que hay algo de lo que huir. La evitación mantiene la ansiedad activa. Es uno de los mecanismos más estudiados en psicología.
Esto no significa que no puedas hacer nada. Significa que lo que funciona no es eliminar la ansiedad, sino cambiar tu relación con ella.

Qué sí funciona para reducir la ansiedad
1. Entender qué la dispara (y qué la mantiene)
La ansiedad no aparece al azar. Hay situaciones, pensamientos o patrones de comportamiento que la activan de forma consistente. Identificarlos —no para evitarlos, sino para entenderlos— es el primer paso que marca la diferencia.
A veces el disparador es obvio: una presentación, un conflicto, una decisión importante. Otras veces es más sutil: una sensación de no estar haciendo suficiente, el miedo a decepcionar a alguien, la incertidumbre de no saber cómo va a acabar algo.
2. Trabajar la activación fisiológica
Cuando la ansiedad aparece, el cuerpo ya está en marcha. Hay técnicas que ayudan a reducir esa activación en el momento:
- Respiración diafragmática: Inspirar contando 4, retener 2, exhalar contando 6-8. La exhalación larga activa el sistema nervioso parasimpático, que es el freno del organismo.
- Actividad física regular: No como distracción, sino porque el movimiento es una de las vías naturales de descarga del cortisol. El sistema nervioso se activa para correr o luchar; moverse literalmente completa ese ciclo.
- Reducir la estimulación: Cafeína, pantallas a última hora, falta de sueño. No son la causa de la ansiedad, pero sí elevan la línea de base de activación sobre la que todo lo demás opera.
Estas herramientas ayudan. Pero son gestión, no solución. Funcionan mejor cuando van acompañadas de algo más.
3. Cuestionar los pensamientos que alimentan la ansiedad
La ansiedad suele venir acompañada de un tipo específico de pensamiento: anticipación de consecuencias negativas, interpretación de situaciones ambiguas como amenazas, sensación de no tener recursos para afrontarlas.
Aprender a identificar esos pensamientos y a preguntarte si realmente son tan ciertos como parecen —sin descartarlos, sino examinándolos— es una de las intervenciones con más evidencia en psicología.
No se trata de convencerte de que todo irá bien. Se trata de no asumir automáticamente que irá mal.
4. Exposición gradual a lo que evitas
Si hay situaciones que empiezas a evitar por la ansiedad que generan, esa evitación se convierte en parte del problema. Enfrentarte gradualmente —primero en situaciones menos intensas, luego en las más difíciles— es lo que rompe el ciclo.
Esto no es «lanzarte a la piscina». Es un proceso progresivo, con apoyo, en el que aprendes que puedes tolerar la incomodidad y que las consecuencias temidas habitualmente no se materializan como las imaginabas.

Cuándo las técnicas no son suficientes
Hay personas que aprenden todas estas cosas y aun así la ansiedad sigue ahí, interferiendo en su vida. Eso no significa que hayan fracasado. Significa que detrás de la ansiedad hay algo que no se resuelve solo con herramientas.
A veces es un patrón aprendido muy antiguo. A veces es una historia de exigencia o de perfeccionismo que lleva años instalada. A veces es una acumulación de cosas que nunca se han podido procesar del todo.
En esos casos, trabajar con un psicólogo no es el último recurso. Es el primer paso con sentido real.
Si reconoces que la ansiedad lleva tiempo afectando tu día a día —el trabajo, las relaciones, la capacidad de descansar o de disfrutar— y que las cosas que has probado solo funcionan a medias, puede ser el momento de dar ese paso.
Puedes leer más sobre mi forma de trabajar en la página de tratamiento de ansiedad.
Y si estás interesado o interesada en conocer mi forma de trabajar, puedes solicitar una primera entrevista gratuita de 30 minutos para conocernos. Mi consulta psicológica se ubica en el centro de Mataró (en Baixada d’en Narcís Feliu de la Penya 2 Bis) y así mismo, puedo atenderte también de forma on-line.

Preguntas frecuentes sobre el control de la ansiedad
¿Se puede eliminar la ansiedad por completo?
No es el objetivo más útil. La ansiedad es una función del sistema nervioso que tiene sentido evolutivo. Lo que se puede lograr es que deje de interferir en tu vida: que baje en intensidad, que no dicte tus decisiones, que no te genere evitación ni sufrimiento innecesario.
¿Cuánto tiempo tarda en mejorar la ansiedad con psicología?
Depende mucho de la persona y de lo que haya detrás. En muchos casos hay cambios perceptibles en pocas semanas. Un trabajo más profundo, que atienda las causas y no solo los síntomas, suele llevar varios meses. No hay atajos reales, pero sí hay procesos que progresan de forma constante.
¿La medicación ayuda?
Puede ser parte del tratamiento en algunos casos, especialmente cuando la ansiedad es muy intensa o incapacitante. La medicación reduce la activación, lo que a veces permite que el trabajo psicológico sea más accesible. Pero no sustituye ese trabajo: cuando se retira sin haber cambiado nada más, la ansiedad tiende a volver.
¿Puedo trabajar la ansiedad sin ir al psicólogo?
Sí, hasta cierto punto. Hay personas que con información, práctica y autoconocimiento logran manejarla bien. Pero si llevas tiempo intentándolo y no avanzas, o si la ansiedad está afectando áreas importantes de tu vida, el acompañamiento profesional marca una diferencia real.
Referencias bibliográficas
Barlow, D.H. (2002). Anxiety and its disorders: The nature and treatment of anxiety and panic (2nd ed.). Guilford Press.
Clark, D.M. & Beck, A.T. (2010). Cognitive therapy of anxiety disorders: Science and practice. Guilford Press.
Hayes, S.C., Strosahl, K.D. & Wilson, K.G. (2012). Acceptance and Commitment Therapy: The process and practice of mindful change (2nd ed.). Guilford Press.
Craske, M.G. & Barlow, D.H. (2008). Panic disorder and agoraphobia. En D.H. Barlow (Ed.), Clinical handbook of psychological disorders. Guilford Press.











